Sansón era este tipo que era bakán hasta que una tal Dalila le cortó el pelo. Imagino que después de eso se sintió fatal. Ya nunca más fue el cool del barrio. Como Daddi Yanki sin oro colgando del cogote.
Yo me corté el pelo y tengo esa sensión sansónica de haber perdido mi poder. Extraño la rudeza de mis puntas partidas. Es que es raro amarrarse el pelo y ver sólo el vestigio de lo que, en un tiempo no muy lejano, fue una maravillosa cola de caballo.
Generalmente una se corta el pelo después que te patea el pololo. No sé bien por qué, quizás una manera de sentirte atractiva y que el otro se sienta un imbécil. Quizás es una forma de enviar la señal de "mira lo nque te perdiste". El problema es que él lo sabe, por eso te dejó! En fin. Te cortas el pelo y luego qué? A veces queda mal, a veces te sientes peor. A veces ocurre lo que yo llamo el "síndrome de Sansón".
A veces pasa que con el pelo largo pareces de 16, cuando en verdad tienes 20. Entonces vas y te cortas el pelo con la idea de cambiar tu estilo y, de paso, tu miserable vida, pero terminas aparentando 14. Alguna vez fuiste ruda, ya no lo eres. Conténtate con inspirar ternura.
1 comentario:
Me gusta el nombre de tu blog y también tu lengua payasa.
Respecto al post estoy plenamente convencido del poder (maligno o benigno, según quién) que tiene el cabello. Hace unos años lo usaba largo y era bastante valiente pero un poquitín bruto. Después de un quiebre en mi vida me lo rapé y así continúo.
Ahora, al contrario de Sansón cuando mi cabello alcanza apenas un centímetro, ya me siento deprimido porque extraño la cobardía y la lucidez cotidianas.
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