Me estuve acordando ayer de un libro que leí de Yasunari Kawabata, "La casa de las bellas durmientes", con el que ganó el premio Nobel el año '68. Escribió varios libros, pero sólo he leído este, algo que pretendo remediar este año, por supuesto. Lo que siempre me ha llamado la atención de la literatura oriental es esa extraña mezcla entre lo milenario y ancestral, con lo nuevo y tecnológico. Debe ser interesante vivir en esa constante dicotomía, entre los kimonos y los i-pod, todo al mismo tiempo y en el mismo lugar. Quizás por eso surgen relatos tan atrayentes y sugestivos."La casa..." contiene tres cuentos: "La casa de las bellas durmientes", "Un Brazo" y "Sobre pájaros y animales".
El primero es sólo el preámbulo, un pequeño "taste" de lo que será todo el libro como conjunto de estos tres cuentos tan representativos de lo que significa la cultura japonesa en general. Relata la historia de un anciano llamado Eguchi, de unos 70 años, que comienza a ir a una casa de "bellas durmientes", una suerte de burdel donde yacen jóvenes dormidas con opiáceos a la que acuden ancianos como Eguchi como en un intento desesperado por recuperar la juventud perdida. Eguchi logra evocar ciertos momentos de su juventud con cada joven con la que pasa la noche, momentos cargados de nostalgia, camelias y flores de cerezo.
De los otros dos hablaré otro día.
2 comentarios:
Me llama mucho la atención ese librito del cual me habló el otro día mientras bebíamos café Latte.
La cultura oriental se hace muy atractiva para nosotros, los occidentales (puede ser también "accidentales") al ser algo completamente distinto, otras concepciones y visiones del mundo, y una cultura bastante distante, incluso mágica.
Siempre he sentido curiosidad hacia lo oriental, quizás por mi disconformidad de la idiotez colectiva de occidente, pero mientras más la conozco más ganas me dan de irme de viaje por esos parajes (me acompañaría? ^^), y mi nexo ha sido Studio Ghibli y algunos libros por ahí. Además, sería feliz comiendo arroz a toda hora, tomando tecitos exòticos y andando a pie pela'o.
Beso!
La casa de las bellas siempre me intrigó porque intuí que los cuentos en realidad son capítulos de una misma historia y yo la leo como novela, casi como Crónicas marcianas...
De Kawabata también leí un libro en el que una niña guardaba grillos en una canasta para oírlos cantar durante la noche y porque traían buena suerte.
Por atarantado cacé los grillos pero se escaparon por toda la casa, se reprodujeron y todas las noches eran un verdadero concierto animal que sólo mi insomnio disfrutaba. Mi familia odiaba esa música porque decía que traía mala suerte... ¿No es rara la oposición de las creencias?
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