martes, marzo 14, 2006

No sé, no sé


Y disfruto esta ignorancia que no le hace daño a nadie.
No saber es formidable, cuando te comienzas a dar cuenta de las cosas es cuando empiezan los verdaderos problemas.

Convertirse en adultos implica tantas cosas... esa responsabilidad sobre los hombros que dobla las rodillas. Toda la gente observando tus pasos en ese afán idiota de recordarte todos tus fracasos para justificar los propios del pasado, presente y futuro.
La etapa ésta de transición es algo compleja. Reacomodar costumbres, caras, sonrisas, formas y dichos. No se es ya tan adolescente pero aún no se llega a la adultez, así que ahí está uno dando vueltas sin cachar mucho de qué va la cosa. Si eres un pendejo ya no tienes justificación alguna porque el carnet te delata, pero no vayas a querer hacer cosas de grande ni dártelas de maduro porque simplemente no encajas. Como un terno con zapatillas, algo no combina pero tampoco está tan mal.
Y ni siquiera puedes justificarte con eso de que estás recién cambiando de folio o que tanta adultez que te rodea te abruma un poco, todos esperan algo de ti, alguna manera determinada de reaccionar frente a la vida... al final todos tiran para lados distintos y uno no siempre está bien parado como para aguantar tanto jalón.
Cuando tenía 15 no importaba si hacía estupideces, era aceptado hacerlas. No se esperaba otra cosa, de hecho. Hoy eso es una ofensa contra la edad que implica actitudes más maduras. Cómo le hago para ganar más madurez? Se acumulan puntos o algo así?
Me desespero entre tanta pendejería mía tan fuera de lugar.
Me niego a seguir este camino ascendente hacia la adultez. Y me niego de puro cagada de miedo que estoy. Me quedan grandes las decisiones, se me sale lo quinceañera. Me desfaso.
Quiero ésto, luego aquéllo... mejor me lo da envuelto para llevar. Y qué tanta cosa! Paso a paso, sin prisa.

Cierre los ojos y disfrute la vista. No me vengas con tus preguntas de la vida que se me revuelven las ideas y se me sale lo quinceañera y después se me enoja la veinteañera. Esta bipolaridad que me estresa. Y tú con tus preguntas y yo que te quiero responder y al final todo se va a la punta del cerro. Yo no sé_ y disfruto esta ignorancia mía que no le hace daño a nadie.




Qué tonto morirse en estos días. Qué tonto, qué tonto.

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