
Grito de horror.
Hoy fui al dentista. Para empezar me pusieron 3 (tres!!) veces anestesia porque parece que soy mega resistente a ella. Después de las agujas kilométricas comenzó la tortura china del taladrito ése de agua y el que no lo es y su zumbido que, estoy segura, será el sonido de fondo de mis próximas pesadillas. Para amenizar el cuento y hacerlo menos trumático, la dentista (la Paty, para que vayan conociendo a mi torturadora) propuso poner algo de música. Música clásica para distender el ambiente. Todo iba más o menos bien, si es que se puede estar bien con la boca abierta al tope y la cosa esa que chupa la saliva debajo de la lengua, hasta que de pronto comienza a sonar música como de película de terror en el momento justo en que el taladro más rudo de todos hacía su aparición y se acercaba amenazante hacia mi boca... creo que hoy quedé traumada para siempre.
No recordaba lo antipático de ir al dentista. Lo poco grato de una consulta donde todos nos miramos las caras con cierto temor en los ojos. Lo terrible que es cuando se pasa el efecto de la anestesia. Lo atemorizante que puede llegar a ser una aguja, sobre todo si va precedida de la frase: "relájate y cierra los ojos..." nótese lo importante del "cierre los ojos". La idea es, básicamente, no entrar en pánico cuando ves la aguja. Pero eso no sirve de mucho cuando ya has escuchado a la dentista decirle a la asistente: "No, de las más largas mejor" ... AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!
Se pasó el efecto de la anestesia hace rato ya y descubrí que me mordí el labio. Calculo que con alevosía, por la marca, espero, no endeleble. Me duele el sector de los pinchazos inescrupulosos. Y parece que me quemé la lengua con el tecito que me tomé viendo Los Simpsons
Dentista maligna. No hay duda.Y tengo cita el próximo viernes. De sólo pensarlo ya estoy sufriendo.
Mientras tanto planeo la excusa perfecta para no ir... siguiendo en la dinámica de "prolongar la agonía". Para qué sufrir hoy, si puedo hacerlo pasado mañana...?
Al final, si lo pienso bien, sería mejor comer menos frugelés y dulces varios. Pero siempre es aún mejor echarle la culpa al dentista maligno.
1 comentario:
jaja yo me llevo la raja con mi dentista!!! lo agarro pal leseo... le digo hasta que es un cabrón, lo puedo tutear
no sufro yendo al dentista, incluso me relajo jajaja
besos pendeja
anda mañana
Publicar un comentario