
Vi a Oasis, señoras y señores. Y canté hasta quedar sin voz y grité y aplaudí y salté y esas cosas tan típicamente típicas de un concierto. Hice una fila de 4 horas que sirvió más para acalorarme y apretujarme que para tener mejor lugar. Y todo importó un pepino cuando los vi salir y los oí cantar.
Q cosas con la música! Quiero llegar a tener una colección de boletos de conciertos como la de mi papá.
Quiero disfrutar de cada uno de ellos hasta la afonía de euforia y adrenalina. Quiero saltar hasta quedar así de molida.
Q tonto morirse en estos días. Q tonto, q tonto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario